Drabble

Un drabble es un microrrelato de exactamente cien palabras (he hallado opiniones encontradas sobre si esta extensión incluye o no el título). He descubierto el concepto en el veterano blog de Daurmith. No es un formato precisamente nuevo, pero nunca me había tropezado con él (en cualquier caso a estas alturas tampoco me hacen falta mayores pruebas del hecho de que estoy gagá). El caso es que me ha llamado mucho la atención. Indagando (vulgo googleando) un poco he encontrado hasta una suerte de red social dedicada a compartir drabbles, drablr.com (en inglés, obviously). Hay también una derivación del concepto denominada 55 Fiction, microficciones de cincuenta y cinco palabras cabales. Se han publicado antologías que congregan a autores como Brian Aldiss, Gene Wolfe o el propio Asimov.

Me parece un formato divertido en su voluntaria restricción, proclive al juego compartido, al certamen, a la recopilación. Así que ya tengo un pequepropósito para este 2015: escribir perpetrar algún drabble. ¿Alguien se anima?

P.S. 16/01/2015: Ignacio J. Borraz me chiva una web en castellano dedicada a la publicación de microrrelatos de cincuenta palabras: cincuentapalabras.com. Alberga la friolera de más de mil doscientos micros publicados.

Cosas que me han interesado esta semana (15122014/21122014)

Os dejo unos enlaces variopintos que me han interesado esta semana pasada (en un fútil intento de animarme a reactivar este blog):

Mi primer tweet, hace justamente siete años

A veintiuno de marzo del 2007. Es decir, hace justamente siete años. Éramos tan jóv… errr… tan unpocomenosviejos… Eso sí, lo que se dice muy original me temo que no lo fue. Aquí está. O estuvo:

Puedes obtener tu primer tweet en unos segundos en esta herramienta del propio twitter.

Atrae visitas a tu blog: la solución definitiva

Y es que andaba preocupado porque tengo la impresión de que este blog no lo visita ni el tato. Así que he investigado sobre el tema. En profundidad. He leído todo lo legible sobre SEO y posicionamiento. He leído a los gurús del blogging y a los gurús de los gurús del blogging. He leído los muchicientos posts intitulados “10 maneras de atraer visitas a su blog”. Y he sacado mis propias conclusiones al respecto, el fruto de todo este sesudo conocimiento recién adquirido. Y os lo voy a contar, claro, ¿por qué no? Sí. La solución definitiva para atraer visitas a tu blog:

maneki-neko

Sitúese bien visible.

Slax en USB. Da tus primeros pasitos en linux

slax

Linux es genial. En serio. Lo utilizaría en exclusiva pero dependo aún de algunas aplicaciones que sólo existen para Windows o Apple (existen alternativas libres, si bien primero tendría que aprender a manejarlas con cierta soltura. Aichs, el tiempo…). El caso es que suele dar cierta aprensión acercarse a Linux: ¿particionar mi disco duro?, ¿modificar el arranque de mi equipo?, ¿no me cargaré nada?

Desde hace mucho tiempo existen los live-cd, CDs autoejecutables en el arranque del equipo que lanzan una distribución de Linux para que cualquiera pueda probarla sin necesidad de instalación previa. Y muchos son espléndidos como primer acercamiento.

Un pasito más allá viene siendo la posibilidad de instalar distribuciones de linux en un USB. En muchos casos estas instalaciones incorporan “persistencia”, es decir, conservarán los cambios que hagamos en cuanto a preferencias del sistema, configuración, personalización… Con un linux en USB podemos, usualmente, instalar nuevas aplicaciones, trabajar con archivos… podemos hacer no sé si casi todo pero sí mucho de lo que nos permite disponer de un linux instalado en nuestro disco duro. Y además podemos llevarlo cómodamente para usarlo en cualquier equipo que nos tropecemos por el camino.

¿Cómo hacerlo, cómo instalar una distro de linux en un USB? Existen aplicaciones dedicadas a esa tarea, capaces de instalar una gran diversidad de distribuciones en tu pendrive y hacerlo autoejecutable. Mi favorita es Linux Live USB Creator, pero de esto podemos hablar otro día. Lo que quiero comentaros un poco (muy poco porque el proceso es muy simple y está detallado ya aquí) es cómo instalar una minidistribución a la que tengo especial simpatía, Slax, en un USB.

Slax es una distribución linux creada por Tomas Matejicek que ocupa poco más de 200 megas y con un enfoque amigable, simple, portable y modular, basada en otra distribución, Slackware. Pero vamos a lo que vamos.

  • Coged vuestro USB, que bien puede ser un viejo USB sin mucha capacidad, y formateadlo (si lo hacéis desde Windows, escoged formato FAT).

  • Descargad Slax en el idioma de vuestra preferencia en formato .zip (no la imagen ISO: la imagen ISO es para fabricaros un CD autoejecutable) desde la página de descargas (hay opción de descargarlo para 32 y 64 bits. Si vais a usarlo en ordenadores modernos descargad la versión de 64 bits, pero bien podéis emplear Slax para dar vida a equipos vetustos, de hecho es una gran idea. Si queréis que funcione en ordenadores añosos descargad la versión de 32 bits —que funcionará también en equipos de última generación, si bien no aprovechará al máximo la potencia de estos—).

  • Descomprimid el archivo .zip en vuestro USB. Creará una carpeta de nombre “slax”.

  • Entrad en esa carpeta y en la subcarpeta /slax/boot/ y ejecutad el fichero bootinst.bat (es la aplicación que hará que el USB sea autoejecutable).

  • Nada más :) Simplemente reiniciad vuestro equipo con el USB puesto y dejad que arranque vuestro flamante Slax. Es necesario que en la bios del equipo esté configurada la opción de que detecte y arranque antes desde un USB que desde el disco duro, aunque es bastante habitual que éste sea el orden de arranque por defecto (CD, USB y disco duro por este orden de preferencia). La persistencia de la que hemos hablado antes y la interfaz gráfica (ya que linux puede ejecutarse sin interfaz gráfica) vienen activadas por defecto.